iSi pudiese vivir nuevamente mi vida

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iSi pudiese vivir nuevamente mi vida
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iSi Pudiese Vivir Nuevamente Mi Vida! EN EL AMBIENTE desconcertante actual en que se debate un mundo politica y econdmicamente desvencijado y moralmente resquebrajado, es imperioso que nuestra juventud se guie mediante un elevado juego de valores morales y espirituales. Esc juego de valores es muy intangible, pero algo inapreciable, algo que necesitamos urgentemente si es que pensamos medrar en esta vida. Se dan los casos, y con harta frecuencia, que padres de familia incurren en gastos cuantiosos para proporcionar a sus hijos recreation, diversiones y otras mil ventajas triviales y superficiales. Ocurre, asimismo, que estos mismos padres olvidan de medio a medio la estricta obligation que les incumbe de pro­ veer a sus hijos de los adecuados medios de defensa para asegurarse una vida realmente feliz y dichosa. ‘‘iOh, si pudiese vivir nuevamente mi vida!” — jCuantas veces oimos esta ex­ clamation! Pero no siempre involucra necesariamente un sentido tragico. A veces, si es proferida por personas que han fracasado totalmente en la vida; otras veces proviene de labios de un criminal quien se ha percatado demasiado tarde de sus errores. Muchas veces, empero, forma parte de la conversation ca­ sual, cuando personas re-examinan su vida, en esos momentos de ocio o de melancolia cuando se entregan a anorazas, fabricando castillos en el aire. Pero muy a menudo acontece que esa exclamation cae de labios de personas que se hallan en la primavera de la vida, personas rezonablemente felices y meritorias, pero que a esa altura de la vida se dan cuenta cabal de que no han aprovechado las posibilidades de su existencia en un cien por ciento, ni desarrollado sus facultades hasta el extremo limite de elasticidad. Se dan cuenta ahora de que con un tantico de esfuerzo, o, tai vez, de haberse hecho guiar mejor en su juven­ tud, habrian llegado a ser individuos enteramente diferentes de lo que son ahora. Todo ello, na turalmente, representa en forma real un grandisimo despilfarro de oportunidades y talentos; porque Dios nos otorga a cada uno dones particulares, hecho real que origina la obligation y el deber de inculcar en nosotros un sano sentido de respeto para con la propiedad y la opinion de nuestros semejantes y un sentido de profunda reverencia hacia Aquel que es el Dador de todo bien. Si el adolescente y el joven se basan en estos principios, invisibles pero con­ cretes, podran con desenvoltura hilvanar para si una maravillosa y magnifies existencia. No le es dado a cada cual resol ver siempre todos los secretes cientificos del cosmos, ni componer a discrecion una sinfonia conmovedora. Pero el que se empeha de todas veras en medrar todo lo posible en su formation etico-espiritual, haciendo que ella informe su vida cotidiana; si realiza todo trabajo u obra que emprende como si fuese la obra maxima de su vida, entonces si se hallara en si­ tuation de devolver al Dador el fruto centuplicado. El mundo se halla pletorico de “cosas”; pero los valores materiales y deletereos de este mundo no pueden constituir jamas un equipo capaz de elaborar una exis­ tencia verdaderamente feliz. Asi como sera totalmente paraddjico el comprar le a un niiia un costoso instrumento de musica, y negarle, por otra parte, las correspond !entes lecciones para el uso de este instrumento, del mismo modo sera ilusorio esperar que el niiio sepa consti­ tuir su vida a menos que en primer termino sepa cuales son los elementos esen­ ciales sobre los cuales edificar una exis­ tencia verdadera y realmente feliz y venturosa en esta tierra. —LUIS EUGENIO LA POLITICA ... (Continuation de la pagina 31) establecido por el Creador, debe acatar la competencia del orden politico y estatal todas las veces que no contradigan la ley natural y divina. Consecuente con su misma naturaleza, no puede ejercer influencia en contra de los naturales intereses vitales de exis­ tencia y de la lucha de supervivencia de la Nacidn, intereses sancionados por Dios mismo. Sin embargo, este mandate no podra mantenerse totalmente exento de posibles tensiones y reciprocos malentendidos. Paralelamente, pues, a esta clausula de independencia de la politica, coexiste tambidn una indispensable Orien­ tation derecho-habiente en el terreno po­ litico basada en las normas eticas enunciadas por la Iglesia, consonantes con el derecho divino de libertad de accidn por parte de esta misma Iglesia. LUIS E. SCHONFELD, S.V.D. ODDS-----I nilda --------------and I mildred JEJJOJS— | I ST, Another child was baptized — a child in one of the slum areas, who, had it not been for the zeal of some apos­ tolic workers, might never have been baptized. That child was lucky. But for every lucky child, how many unlucky ones are there who would never be cleansed by the waters of baptism? Many times, we have renewed our baptismal vows, “...I promise to live a good Christian life...” What is the standard for a good Christian life? Are we not making a promise which we do not even know how to fulfill? A good Christian life is lived as closely as possible to the way Christ lived — as reported in the gospels. If only we would be taught not what the gospels are but how the gospels ought to be lived! And actions speak more eloquently than words. "This is My body. This is My blood.” It is a joy to hear those words pro­ nounced in Holy Mass. Much more so if they are pronounced by one who is living, or, at least, striving to live the mass. If only all would! # ROTC (Continued from page 29) say. The activities during the picnic were the following: a swimming contest among the companies, a gymnastics ex­ hibition, and a judo exhibition. In the swimming contest "Alpha” Co. represented by Cdt. Pvt. Edgardo Gum­ ban, Jr. got the first place. Mr. Alarde, one of the swimming instructors of this university, acted as the judge of the contest. The gymnastics exhibition was pre­ sented by Cadets Gonzales, Albaracin, Mancao and others. The judo exhibi­ tion was presented by, of all people, the WATC. But because they were so few they had to take in some men to help them. WATC cadettes Lucy Runa, Luz Lucero, and Sylvia Aquino, together with ROTC cadets Cdt. 2nd Lt. Rabuza, and Cdt. F. Hopista gave the exhibition. Cadette Capt. Sylvia Aquino, however, acted only in an advisory capacity. During the picnic Cdt. Capt. Mars Diez was the coodinator of all the activities. Present during the picnic were the Commandant, Capt. Aleonar, his wife and guests; Lt. Col. and Mrs. Pedro Bermejo, Capt. Quipot, Dr. Martinez, and Fr. Luis E. Schonfeld, SVD, Dean of Student Affairs. Gracing the picnic with their beauty were also the follow­ ing sponsors; Misses Grace Cabrera, Jane Bernabe, Diana Torres, Stella Nacua, Abilene Alvez and Wendelyn Lisondra who were chaperoned by the no less winsome adviser of the sponsors, Miss A. Sarthou. Page Thirty-two THE CAROLINIAN January-February, 1966
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1966
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